Informativo 28766/_Mauricio Ferrer
“Juan Charrasqueado”, el clásico corrido revolucionario creado en 1947, fue predecesor del actual narcocorrido de la cultura popular mexicana, por el peso “mercantilista” que creó durante la etapa post-revolucionaria, destacó este martes el investigador del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), Efraín Franco Frías, en el auditorio Valentín Gómez Farías, del Sistema de Educación Media Superior (SEMS), de la Universidad de Guadalajara.
En su ponencia “Imaginario y literatura de la revolución”, como parte de las actividades del Curso taller internacional Imaginario, civilización y cultura del siglo XXI: desafíos de la imagen y la cultura visual, organizado por el CUAAD y el Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica, el especialista explicó ante académicos y estudiantes del campo de la imagen y la iconografía, que “Juan Charrasqueado” es un canto que “subsume los valores estereotipados del corrido, el cine mexicano, y toda esa muralla de tunas y nopales que habíamos creado con el proyecto nacional de cultura” durante la era cardenista.
“Juan Charrasqueado”, de acuerdo con Franco Frías, dio lugar a otros que “precisamente no son el canto a hechos o grandes acontecimientos”, como “El caballo blanco”, de José Alfredo Jiménez, que, “¡oh, decepción de decepciones! Se lo escribió a su Ford blanco… que tenía más de un caballo de fuerza”.
A partir de los años setenta surge un nuevo enfoque del corrido: el narcocorrido. “Camelia la Tejana”, dice el investigador, “inicia el periodo en que los enervantes y narcotraficantes sustituyen a los Villas y los Zapatas”. Y cita a Carlos Monsiváis: “Es la etapa antiépica del corrido”.
Franco Frías aseguró que es en esta década, cuando el corrido se vuelve una industria más que un instrumento para difundir ideas, hechos y divinizar a personajes históricos. “Qué decir de los Tigres del Norte, que manejan cientos de millones de dólares con la industria del corrido”.
De su relación con el imaginario nacional, Franco Frías resaltó: “A pesar de lo que digan los de aquí y los de allá, el narcocorrido sigue funcionando como un registro, porque no es metaficción, no es un ‘ficcionar’ inocuo, sino que está creando historias a partir de una realidad vergonzante, lacerante. Qué diéramos por no ser productores, por no ser distribuidores, pero sobre todo, por no ser consumidores de drogas”.
ATENTAMENTE
“Piensa y Trabaja”
Guadalajara, Jal., 6 de diciembre de 2005
miércoles, 2 de mayo de 2007
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